Ha sido súper difícil dejarte ir. Ahora mis dedos recorren unas teclas ajenas, porfiadas e inhóspitas, nada que ver con las tuyas que hacían música suavecita cuando mis manos las tocaban. Evadir responsabilidades frente a tu pantalla y sobre tu teclado era distinto, más acogedor; ahora el silencio de escapar de los deberes me aterra y marca el fin de nuestra relación: yo análoga, tú digital.
Será difícil volver al ruidito ridículo y delicado de otros notebooks cuando estaba acostumbrada al bullicio de tu ventilador (por mi propia negligencia), y más complicado será olvidarme de tu calor que tantas noches me acompañó cuando tuve frío (y que me quemaba en el verano, grr).
Asumo que finalmente te cansaste de que te limpiara una vez a las miles, y de que siempre anduvieras arrastrando tantos cables (tantos como fallas tenías). Te llevaste contigo lo poco que quedaba de mi vida musical (antes me traicionó el compu) y los dos últimos años de la universidad. Por suerte siempre tuve una sensación de transición contigo y no tuviste tantas cosas importantes por las que lamentarse. O quizás aún no recuerdo nada importante que deba lamentar haber perdido.
Tu único defecto era ser HP, y pesar tanto. Y que se te había muerto la batería. Y que un lado de los parlantes no funcionaba. Y que la cosa táctil tampoco funcionaba. Y que se te desconectaba el cargador con el más mínimo roce. Pero aún así, tus virtudes superaban con creces a tus falencias.
Sé que eres una cosa, un bien mueble, un aparato tecnológico cuya vida útil llegó a su fin, un increíble avance que me brindó independencia en los momentos en que más lo necesité, una cajita de más de dos kilos que me daba dolor de espalda cada vez que la sacaba, un recipiente de desahogo, entretención, información y comunicación... un notebook que ya no prende, y un compañero caído (aunque aún con toda mi torpeza cotidiana, nunca te dejé caer). Pero aún así, en mi cabeza eras mi compañero de vida, de una parte de mi vida, que hoy en día es gran parte de la vida de todos en realidad.
En fin.
En fin.
Chao querido notebookcito.